martes, 30 de mayo de 2017

Reflexión final.

Han pasado ya unos cuantos meses desde que empezó la asignatura y empecé con este blog.
 
A lo largo de la misma y a lo largo de este blog, con todas las entradas subidas, me he dado cuento, que he cumplido lo que dije. En este blog, en cada entrada, hay un poquito de mi, lo suficiente para que me conozcan aunque sea solo un poco.
 
A lo largo de este pequeño periodo de tiempo, me he dado cuenta, que para vivir plenamente, hay que ser uno mismo, intentando no hacernos pasar por un tipo de persona que no somos, cosa de la que mucha gente peca. Pero para ser uno mismo, también hay que vivir plenamente. Si, hay un poco de controversia, lo se, pero creo que son cosas que van cogidas de la mano.
 
Desde aquí quiero dar las gracias a la carrera de Magisterio, por darme la oportunidad de conocerme a mí misma de verdad, sin ninguna mascara, porque aunque desde pequeña quería ser profesora de mayor, no ha sido hasta que me he metido en la carrera cuando me he dado cuenta que esto es lo que me apasiona. Dar las gracias a la carrera por hacerme conocer a personas maravillosas con las que he compartido muchos momentos y con las que me gustaría seguir compartiendo momentos. Dar gracias a determinados profesores, por hacerme sacar lo mejor de mi.
 
Ya no me quiero enrollar mas, pero me gustaría decir una ultima cosa, y como dice un buen libro que leí no hace mucho tiempo:
 
Vive bien.
Vive.
 
 
Y yo, gracias a Magisterio, estoy viviendo, viviendo bien.
Gracias a todos, A.
 

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